Luego Pirer con la de que "han pasado tantas cosas en los dos años que llevamos de conocernos". ¿Tantas cosas? No.
Un buen resumen de casi todo además del bichito: conocí algunas personas bonitas, perdí otras, aunque no tan bonitas de cualquier modo, sufrí dos veces mi gran resfriado anual, pedí la beca de la Fundación, no me la dieron (mrrrg) y usé el dinero que iba a gastar si me la daban en vivir allá en pagarme un viaje al que todavía no me voy pero ya sufro como si hubiera regresado y todo hubiera salido mal (same old me again today).
Ya no voy a Paris sola, pero a cruzar Alemania y hasta Viena sí. Even worse. Todo cambio me parece peor, más amenazante y abrumador. Tal vez no lo es y probablemente ni siquiera me lo parece en realidad. Pero el discurso y la congruencia, por favor.
A veces estoy contenta y a veces no. Todo eso ha cambiado en los últimos dos años. Espera. ¿Todo eso? No. Sigo estando de hueva y eso sigue sin parecerme mal.
Por una parte, se sabe por experiencia, "hay personas tan inmutables que los llegas a odiar, como llegas a odiar el contenido de un ipod nano". Pero la verdadera desgracia: no tengo cable para pasar canciones y esto se aparece como algo imprescindible (tremendeando ando). La canción. No está buena la historia de cómo Space Oddity sabe algo que yo no sé, pero está bueno que lo sepa y que yo sepa que lo sabe.
Cosas por arreglar y listo. Nimiedades, just keep on moving.

Y, básicamente, ya.
Can you hear me, major Tom?
No.
