martes, enero 22, 2008

domingo, enero 13, 2008

Follow the leader

En el sueño era la víspera del fin del mundo. Los que quedaban se habían dividido en dos grupos con ideas diferentes sobre cómo salvarse. Aparentemtente, si se presentaba necesario había que deshacerse de los otros para asegurar la propia salvación. Sin tener muy claro cuál era mi papel, a mí me tocaba ir a hablar con el bando contrario. Entonces me daba cuenta que su líder era Alexis Ayala. Sobrevenía la tranquilidad: lo teníamos ganado. Se sabe como regla universal: nadie vence al fin del mundo formando parte de las huestes del mero mero villanazo de Yo amo a Juan querendón.


Se siente bien (al menos en sueños) ganar.



During a zombie attack, please follow me





Guess who will lead you to a softer world





* Hoy en "visite a": Visite a Isis, quien me hizo el avatar.

sábado, enero 12, 2008

Monitos que explican todo

Me gustaría que la vida fuera más exploding dog y menos toothpaste for dinner, pero, como las cosas nunca son como se quisieran, bien mirada creo que la mayoría de las veces es sólo Natalie Dee, lo que no está tan bien, pero tampoco tan mal. Así que tome a su white ninja de preferencia, porque no sacamos nada en claro pero algo se tiene que hacer, y ahora vamos a bailar*.


*el baile de ponernos nombres, ponérselos a cuanto hay, y empezar a pintarle cuernos a todo y todos los que están de más.



¡Wepa!

miércoles, enero 09, 2008

Es que es como el verbo, como la vida misma

Que la frase "es que la gente es muy hija de puta" es aquella que existe en un continuo hacerse.

Dramón que se acaba (pero no se termina) de corroborar.

Reconsideraciones del mismo lamento de siempre que parece que se va pero luego vuelve y prudentes agradecimientos de medio tiempo

Lo malo no es que siempre me imagino lo peor, lo peor es que (casi) siempre tengo razón.

Lo bueno es que siempre queda lo que me grite desde donde esté, lo suficientemente fuerte para ser audible hasta el centro profundo del drama, que, aunque se caiga esto y aunque se caiga aquello, sigue valiendo la pena conservar intacta la esperanza.

Sí, la desgracia y todo, de nuevo me sobran los motivos, pero también me sobran (porque las que tengo me bastan y son enormes) las razones para aguantar.