domingo, agosto 03, 2008

Se estira hasta el infinito

Los años de blog deben ser como años de perro. A estas alturas mi blog es un hijo drogadicto que no se baña, que exige, estorba y no hace nada para bien, y a veces quisiera que no hubiera nacido o decirle fuiste un accidenteeeh, pero lo reconsidero: se parece mucho a mí y me recuerda cuando era joven. Y ya con nombre, cómo no quererlo, cómo devolverlo. Además tiene mis mismitos ojos de topo. (¿Ya llevé la analogía mucho más allá de donde era posible? Long ago.)

Pinche blog.

Pinche gente (eso qué, pero lo quería decir porque nunca está de más).

Y esto de las notas de Ciorán:

Albert Camus se ha matado en un accidente de coche. Ha muerto en el momento en que todo el mundo -y tal vez él mismo también- sabía que ya nada tenía que decir y viviendo tan sólo podía perder su desproporcionada, abusiva -ridícula incluso-, gloria.

Nadamás.

domingo, julio 13, 2008

Likes/dislikes en bicho time

No me gusta pensar que los tres bichos aparecidos en distintos escenarios de mi por demás pulcra casa han salido de mi cuarto, como afirma mi mamá.

Sí me gusta pensar que de ser entera mi casa, y no sólo mi cuarto, todo estaría muy limpio y ordenado y nunca, pero nunca, al buscar algo, cualquier cosa, lo encontraría debajo un zapato negro de tacón (?) que yace sobre papeles con teléfonos y cantidades con $s pero que no dicen de qué son (??) que yacen sobre un par de calcetas verdes escolares (???) que yacen sobre libritos de discos de LOTR (????) que yacen sobre unos audífonos con las puntas peladas (?????) que yacen sobre tres hojas rasgadas de un libro de cocina (??????) que yacen sobre una blusa rosa brillante con estrellas doradas (en serio: wtf) que no sé de quién es o recuerdo cuándo la compré o, lo más intrigante de todo, por qué, la cual es decorada por una palomilla muerta y un aplastadísimo chicle bubaloo de piña enchilada que me dieron de cambio en el oxxo, quiero creer, ya en los albores del dosmil.

Pero como el chicle sigue empaquetado y su mielecita no se escurrió siento que la suerte me sonríe, y que con ayuda de eso y mi buena voluntad, de ser mi casa entera y no sólo mi cuarto, todo estaría muy limpio y ordenado.

No me gusta pensar que eso no va a pasar y que el siguiente chicle sí se reventará.

Pero lo pienso.

*sigh*

lunes, julio 07, 2008

Les nombro caballeros

Si los historiales limpios son de enorgullecerse, yo puedo vanagloriarme y mucho de tener, al menos, un historial (casi) limpio de premios. Entre la mala suerte, la poca gracia para las muchas cosas y la decisión por los anteriores citados de no participar en nada, sólo una vez en mi vida conocí la gloria de ganarme algo. En segundo de primaria la copetoncísima teacher Terry se montó un concurso intersalones de dibujo de una casa, en el que el mío, mi dibujo, resultó ganador porque tenía una alberca a la que una mujer del tamaño del árbol a su lado (una cosa de perspectivas muy acá) se lanzaba con un traje de baño a rayas. Me gané un chocolate y el honor de que mi dibujo quedara mostrado en el corcho de los honores por, eh, un día o algo. Después de eso nada.

Nada. Hasta ahora. La chica del blog de los secretos deseos del alma, los ondinnok, y cuya dirección es por demás trabaléngüica pero ante la que vale la pena el esfuerzo tecleador, bandalakalevala, le otorgó un premio a este Impecable y Diamantina, el cual, no obstante, lleva su cobro kármico, pues por recibirlo tengo que pasarlo a otros siete blogs de mi preferencia, lo que hago a continuación porque aquí creemos en todo, especialmente en seguir las reglas. La anarquía es muy de los ochentas.

Como ya he citado y linkeado montones de blogs, voy por siete que no he dicho tanto, viva la novedad.

1.- Balacera*en_las+neuronas. ¿Cuál es el problema con esta niña? Es tan jovencita y es una chingona, eso no es normal y lo envidio, porque "yo a tus años... blergh", pero lo celebro. Posts muy largos pero cotidianamente maravillosos. A mí me despierta especialmente una deliciosa nostalgia escolar. La escuela *sigh*. Estúpida vida después de los estudios. Nadie se arrepiente de leerla, cross my heart hope to die.

5.- Ciega a citas. El blog novela más maravilloso del universo. Ya se acabó hoy y estoy medio de luto, con ese vacío de las cosas que se acaban. Una necesita sus ficciones. Cuando la novela rosa es pateada en el trasero por el humor da como resultado esto. Si es real o era todo inventado a mí me viene dando lo mismo, fue grandioso y fue mi blog favorito del universo en los últimos meses y ya se acabó y sob.

4.- Evasión total. A Miss Eva sí la he mencionado mucho aquí pero ¿y qué? Es mi amiga y la menciono mucho si quiero. Además es un blog hermoso, cuidado y que no se deja de actualizar. Tampoco se arrepiente nadie de leerla.

6.- Rojo40. El bloguero nuevo más entusiasta de la historia. Pone como 15 posts por día, todos buenonditas y graciosos. En las primeras semanas se hizo de haters católicos furibundos, así que nada puede ir mal con este blog.

3.- The wini years. Quiero que sus autoras me hagan un hijo. Nadie debe fiarse del último post, que es largo y azotoso, ha tenido momentos mucho mejores que eso, lo juro.

2.- Su alteza princesa gato. Porque la vida debería ser etiquetable, así yo podría usar en dos de cada tres hechos de la mía esa frase con la que ella clasifica algunos de sus posts: "la prueba inequívoca de que valgo verga". A veces me gusta más, a veces menos, pero esa constancia por la que cada que entro a su blog hay algo nuevo es lo que me maravilla. Además, todo le vale madres de entrada y no obstante da cuenta de que hay cosas que irremediablemente van en serio. Es graciosa, es muy coloquial, sus posts tienen toda la oralidad que puede haber en un discurso que se acomoda perfectamente al concepto que mejor me parece de un blog, y a mí también me gustan las fotos de muertitos, psqué.

7.- La gracia de dar las gracias. Post cortitos con imagenes de ex votos chingoncísimos. Este blog vale un montón la pena y además uno aprende cosas por demás importantes y que se pueden necesitar en cualquier momento, como a quién encomendarse para matar a tu marido y que no te agan nada. Oh, Dibino Rostro, protégenos.

Bonus: La isla a mediodía y Cierra la puerta al salir. Demostrando que las Lilianes son la pura neta quedan como muestra estas dos. Lilián, la primera, es graciosísima, no cabe en sí de ingenios, y Lilián, la segunda, es hacedora de posts encantadores que me gustan especialmente por los tapatiísmos y letrismos a un nivel que casi azota pero siempre rebota en el buenhumor. Debe ser una cosa con el nombre. Hum, algún día se enfrentarán a mí y... eh... Graciela Beltrán.


Y bueno, que les tengo que avisar a cada uno, cosa que no sé si vaya a hacer, porque no creo en la anarquía pero tampoco en la sumisión. Así que si acaso pasan por aquí, lo que corresponde es hacer esto que yo hice, pasarlo a siete y al que le caiga le hiede.

Reagradecimientos a Bandala. Salú.

lunes, junio 23, 2008

A veces vuelven

Mi abuelita tiene 95 años y casi todos los días los vive tranquila, con normalidad, pero algunos domingos lluviosos, después de la misa en la tarde, confiesa que está enojada "porque hoy Cruz no me llevó a pasear", y no es sino hasta que alguna de sus hijas le recuerda que Cruz, su esposo, está muerto desde hace medio siglo que perdona, comprensiva, "ah, bueno, entonces está bien". Otras veces llora con desconsuelo al darse cuenta de toda su gente muerta, y ante el saber que su madre también se fue ya se desespera al no poder comprender ahora ella quién es, habiendo perdido ese primer arraigo personal. Cuando terminan esos momentos de confusión o, quizá demasiada, proverbial lucidez, sigue con sus 95 años pero todo vuelve a lo normal.

"Yo me llamaba María de los Dolores, que es muy feo", cuenta, "pero cuando las actas se desaparecieron y las tuvieron que rehacer, me lo cambié". Se puso entonces sólo María Dolores, como para liberarse un poco, para ya no pertenecerle a ese mal que carga en el nombre.

María Dolores me quiere mucho, lo sé porque me dice que soy muy bonita, me regala cosas que pepena de lo que las visitas olvidan en su casa y siempre me recuerda que todos los días, sin falta, le reza a San Juditas para que yo me case, no me vaya a quedar.

Habiendo nacido pocos días antes pero 70 años después que ella, ahora no hablamos mucho ni nos entedemos ni lo intentamos, pero en esos domingos lluviosos en que cuenta que en sueños su esposo, su hijo, sus hermanas y todos sus muertos vienen a buscarla y cuando despierta no le queda más que añorar, hablamos, la entiendo, lo intento un poco más.

Ella dice que está cansada y, ahora sí, lo que nunca antes, quiere morirse, y yo me averguenzo de mi propio cansancio, de mi ridícula languidez vital tan injustificada ante sus 70 años más de aguantar.

En esos domingos lluviosos en que mi abuelita se enoja porque sus muertos no la visitan, yo la acompaño, hablamos y poco a poco nos va cayendo el silencio, pero no como un peso, sino como una respetuosa cortesía a lo que ahí va a ocurrir. Sé que ella llama a la muerte y yo la acompaño, sé que la espera y yo la acompaño, pero por una vez, sólo por esos momentos y por algo que quizá lleve el nombre de admiración, no me alcanzan las manos para enumerarme razones para no estar tan triste, tan harta, tan gastada apenas ahora, tan pronto. Y es entonces cuando soy un poquito más feliz, porque ese momento, esa espera pacífica, necesaria, tiene más valor que todos mis lamentos. La amarguez me la guardo, ella llama a la muerte y yo sólo la acompaño.