Estaba programado seguir consagrándome al azote, la tragedia, el dramonón, la desolación y la desilusion, pero de pronto, esto:
Come on monsters, you don’t have to cry... we can be happy!
(waaah!) (yeah!)
Wepa! La toda simplita felicidad.
viernes, noviembre 02, 2007
Para cerrar el
Gran Ciclo Gracielardilla de las Grandes Listas Graciela de las Cosas de quejas varias
se prevé la presentación de mi (seguramente) best seller
Los caballeros las prefieren emo
con consejos para andar por la vida nomás causando lástimas y el secreto para forjar vínculos indestructibles valiéndose de la fuerza del desbordado drama personal.
Such a bloody delight...
Y, claro, la gran gran grandiosa
Gran Lista Graciela de las Cosas enormemente estúpidas que he hecho sólo para fastidiar a un tercero que probablemente ni se enteró que me ofendió y menos se dará cuenta de mi vengativa ofensa.
Esta podría llevar como subtítulo "(A mi edad) El ventarrón de mi furia ya ni a chiflón llega".
Ya que esté en eso, que no se me olvide sacar a la luz la
Gran Lista Graciela de las Cosas que van a devenir en desgracia
contando en su top top top al concierto de Björk y el 98% de mis relaciones de cualquier tipo actuales y venideras.
Bruja.
Un día, cuando pierda el prejuicio a hacer públicas mis listas, podré poner aquí la
Gran Lista Graciela de las Cosas que cada vez me importan menos y desestimarlas me da placer.