Un día me voy a dormir.
Cierro los ojos. Estoy cansada.
Un día me voy a morir.
Alguna vez llegué a dormir 18 horas seguidas. Eran malos tiempos, pero qué condenadamente placentero era el sueño. Ya no es lo mismo. Extraño mi tiempo libre. No que ahora lo tenga ocupado, pero una cambia. Si un día sufro de insomnio yo sí me quiero morir.
Abro los ojos. Estoy cansada.
Lo que la fiebre hace sentir se asemeja mucho al despertar después de un largo periodo de sueño. Me gusta. El cuerpo calientito, el atontamiento, la nostalgia de los minutos previos a espabilarse por completo, lo simple, bueno y lento que es todo en esos momentos. De la fiebre al despertar sólo existe la separación de la saliva. La de la fiebre es común; la del dormir largamente -sobre todo por las tardes, no sé por qué- es viscosa, suave, casi dulce, como la del llanto, pero todavía mejor.
Cuando a E. le daba fiebre siempre tenía la pesadilla de que un rollo de papel higiénico gigante la perseguía; se iba desenrollando y ella intentaba escapar, correr hasta que se acabara, pero el rollo era infinito. Me decía que era algo terrible, escalofriante. A mí siempre me pareció una pesadilla muy aburrida.
J., desde niño hasta hoy, cuando la temperatura se le pone alta le entra el convencimiento de que la rana René lo ha estado buscando desde hace mucho y que en ese momento ya está cerca y de cualquier lado se le puede aparecer. Entre dormido y despierto ve cómo el muppett lo sigue através de un laberinto. Prefiero esto a lo del papel de baño.
Yo, despierta, con fiebre, mientras voy caminando fantaseo que se me cae la cabeza y no me doy cuenta porque estoy atontada por el mal, sólo me siento un poco más ligera, es cierto, me siento mejor. El cuerpo sigue caminando, realiza las actividades, sube y baja y avanza y no se cansa. La cabeza rueda un poco, se detiene, cierra los ojos, duerme. Toda yo (cabeza y cuerpo, aunque separados) estoy bien, estamos bien, en paz. Ahora sí cada cosa está en su lugar.
***Es que tengo fiebre, a estas horas, aquí. (Y no me puedo dormir.)
Sueño que mis sueños sueñan que sueño este sueño.
De ser cierto, el presente cuento es infinito.
De lo contrario, lo mejor que podemos hacer es olvidarlo.
(Z.H.)