Me quejo de estar enseñorándome demasiado pronto. El otro día me dormí en el cine siendo que la película ni aburrida era. Me dormí porque estaba oscurito y los asientos se hacían para atrás. Me molesta la gente que se duerme en lugares que no son para dormir: "como señora" decía yo. Ahora soy una señora cincuentona que sale "a divertirse" pero pronto le da sueño y, sin más ni más, se duerme.
Dice el papá de Jaime que decir "la busca para novia" es una frase que ya no está de moda.
Yo tengo muchos complejos lingüísticos. No sé si se dice venimos o vinimos, según el caso. Digo "esteeeeee" cada vez que estoy pensando lo que voy a decir. Comienzo casi cada frase con un "Ay". Siempre que pregunto algo pongo un "Y" al principio aunque sea absolutamente innecesario. Digo ante todo un "como que" y un "medio". Uso demasiados diminutivos. Lo peor de todo no es que hable tan feo, lo peor de todo es estar autocorrigiéndome todo el tiempo. Un diálogo mío que de corrido duraría 3 minutos, se convierte en una repetición de escena de 8 minutos porque me corrijo y regreso a decir lo ya dicho hasta que salga bonito, claro y bien esctructurado.
Una revista ERES de 1991 auguró que en ese año se pondría de moda la expresión "¡qué padre!".
Es feo contar algo y que el interlocutor responda con un "Ah ¿sí? ¡Qué padre!". En el 2005 un "¡qué padre!" no puede significar otra cosa sino "me importa un carajo tu plática, estúpida".
No sé si "carajo" sea una palabra que aún esté de moda.
En la primaria, un niño que se llamaba José Luis, estaba en sexto, tenía 14 años e, invariablemente de la estación y el clima, siempre tenía mocos escurriendo de su nariz, me dijo este secreto: "El mundo se va a acabar en 1991. Nos lo dijo a los de sexto la teacher Terry. No le puedes decir a nadie".
La noche de año viejo de 1990 la pasé completamente horrorizada.
En 1991 yo tuve 9 años, hice la primera comunión, el mundo no se acabó y la expresión "¡qué padre!" se volvió popular.
No me acuerdo si 1991 fue un buen año. Me gusta usarlo como referente de algo que pasó hace mucho tiempo.
Ahora ya no sé qué está de moda. No sé cómo lucir juvenil. No sé cómo preferir "irnos de antro, weee" que pasar la noche junto a la ventana (en estado de alerta, como el gato) quejándome conmigo misma del calor. No sé cómo escribir posts cortos y bien definidos. "Ay, no sé, como que está medio tristecita la situación..."
Dice el papá de Jaime que decir "la busca para novia" es una frase que ya no está de moda.
Yo tengo muchos complejos lingüísticos. No sé si se dice venimos o vinimos, según el caso. Digo "esteeeeee" cada vez que estoy pensando lo que voy a decir. Comienzo casi cada frase con un "Ay". Siempre que pregunto algo pongo un "Y" al principio aunque sea absolutamente innecesario. Digo ante todo un "como que" y un "medio". Uso demasiados diminutivos. Lo peor de todo no es que hable tan feo, lo peor de todo es estar autocorrigiéndome todo el tiempo. Un diálogo mío que de corrido duraría 3 minutos, se convierte en una repetición de escena de 8 minutos porque me corrijo y regreso a decir lo ya dicho hasta que salga bonito, claro y bien esctructurado.
Una revista ERES de 1991 auguró que en ese año se pondría de moda la expresión "¡qué padre!".
Es feo contar algo y que el interlocutor responda con un "Ah ¿sí? ¡Qué padre!". En el 2005 un "¡qué padre!" no puede significar otra cosa sino "me importa un carajo tu plática, estúpida".
No sé si "carajo" sea una palabra que aún esté de moda.
En la primaria, un niño que se llamaba José Luis, estaba en sexto, tenía 14 años e, invariablemente de la estación y el clima, siempre tenía mocos escurriendo de su nariz, me dijo este secreto: "El mundo se va a acabar en 1991. Nos lo dijo a los de sexto la teacher Terry. No le puedes decir a nadie".
La noche de año viejo de 1990 la pasé completamente horrorizada.
En 1991 yo tuve 9 años, hice la primera comunión, el mundo no se acabó y la expresión "¡qué padre!" se volvió popular.
No me acuerdo si 1991 fue un buen año. Me gusta usarlo como referente de algo que pasó hace mucho tiempo.
Ahora ya no sé qué está de moda. No sé cómo lucir juvenil. No sé cómo preferir "irnos de antro, weee" que pasar la noche junto a la ventana (en estado de alerta, como el gato) quejándome conmigo misma del calor. No sé cómo escribir posts cortos y bien definidos. "Ay, no sé, como que está medio tristecita la situación..."


